September 11, 2008
Secretary Gutierrez on Cuba Declining U.S. Humanitarian Team Offer for Second Time
WASHINGTON – U.S. Commerce Secretary Carlos M. Gutierrez released the following statement after a second U.S. offer for a humanitarian assessment team was turned down:
“The safety and welfare of the Cuban people is our highest concern in the wake of hurricanes Gustav and Ike and although the Cuban Government has declined the offer of a humanitarian assessment team, we remain willing to send one. We are evaluating how best to provide additional humanitarian relief for Cuban victims of this disaster. Providing an assessment and donating aid so that people on the island have at least the basic necessities during this difficult time is something we do for any country in the world after a natural disaster,” Gutierrez said.
In addition to offering aid directly, the U.S. Treasury Department is prepared to approve new licenses and amend existing licenses for the increased transfer of funds for hurricane relief on the island. This will enhance the ability of U.S. citizens to contribute to Cuban hurricane relief through licensed providers.
Secretary Gutierrez co-chairs the Commission for Assistance to a Free Cuba with Secretary of State Condoleezza Rice, a U.S. Cabinet-level commission formed to explore ways the United States can help hasten and ease a democratic transition in Cuba. The American people are the largest providers of humanitarian aid to the Cuban people, having provided more than $240 million in donations in 2007. U.S. remittances are the largest source of direct support to the Cuban people.
Posted by Henry Louis Gomez at September 11, 2008 08:12 PM
Comments
Soberbia versus ayuda
Rebeca Montero, La Habana | 11/09/2008
Las imágenes de los ciclones han mostrado que los bohÃos son peores que los de 'antes', que la capital y los pueblos son un amasijo de miseria,
que 'cincuenta años no son nada'.
Una valla propagandÃstica en el suelo, tras el paso de Ike cerca de La Habana
Una valla propagandÃstica en el suelo, tras el paso de Ike cerca de La Habana. (AP)
Admitir la derrota es siempre una acción muy dolorosa. Si hay un control absoluto de los medios de comunicación se puede enmascarar,
negar o, de plano, borrar, pintar el "revés" como victoria prostituida.
Hace medio siglo, la promesa fue (¡entre tantas!) que los "bohÃos" pasarÃan a ser recuerdos horrendos del pasado, que los "llega y pon"
serÃan sustituidos por edificios modernos, que cada cubano tendrÃa su casa decente, su trabajo honesto y hasta un "VW", porque esos carritos
eran ahorrativos.
Estas promesas, lo recuerdo bien, las hizo el LÃder en discursos
populares, ya borrados de los archivo
s. Prometió estimular una clase
media ejemplar, a la que todos podÃan aspirar. "Esta es tu casa Fidel",
y de verdad que lo era, porque todo, tierra y casas, se consideró como
"usufructo". Fue la nueva interpretación del concepto de "dominio
eminente" de los Habsburgo, en los tiempos de la colonización
americana: el Estado posee la propiedad y sólo la presta de manera
temporal.
Pasaron ciclones y volvieron a pasar, aunque el más devastador de todos
quedó in situ. La capital fue bombardeada desde dentro, una implosión
indigna, con derrumbes, baches, fachadas pintadas con cal para el paso
de alguna caravana, apuntalamientos interiores, huecos por donde se iba
la vista, paredes que chorreaban agua por las filtraciones. La calzada
de las columnas se metamorfoseó en la calzada de los palos.
Pero en el campo... ¡ah, el campo!, "dieron" tÃtulos a los campesinos,
luego les quitaron la tierra, los hicieron trabajadores agrÃcolas,
porque eso era ser proletario y se ajustaba mejor a la doctrina; los
ignoraron en sus consejos y los hacinaron en gallineros-edificios,
donde los guajiros se alienaron con las paredes baratas y los
horizontes naturales cerrados por ventanas que crujÃan. Algunos pocos
quedaron de sÃmbolos, porque, después de todo, habÃan sido la
infanterÃa indispensable para la debacle.
Como en Ãfrica y Brasil
Los televidentes cubanos pensaban que todo habÃa quedado ahÃ. Pero con
estos últimos ciclones -y con20sorpresa- vieron que los nuevos bohÃos
eran peores que los de "antes", que los pueblos "del interior" eran un
amasijo de miseria, que "cincuenta años no son nada", que las imágenes
de la tragedia eran las mismas de los pueblos más pobres de América
Latina, como los de Ãfrica o la India, las favelas de Brasil, los
"paracaidistas" mexicanos, las "chabolas" españolas, los shanty towns
de cualquier paÃs.
¿Qué pasó que no pasó? La solidaridad amable de los cubanos se cimbró:
"hay que ayudar...". La UNEAC se moviliza, una ONG que no es ONG, pero
-aunque el gesto es encomiable- todo el mundo sabe que quien reparte se
queda con la mejor parte y en Cuba sólo distribuye el Estado, dador,
patriarcal.
¿Llegará esa ayuda a los necesitados o quedará en las tiendas para
comprar en CUC o, si los artÃculos son "de uso", en las tiendas
estatales que se ocupan "de ese rubro"?
Se acepta ayuda, pero sólo se anuncia la de los "hermanos" o parientes
ideológicos: China, Rusia, Venezuela. La Iglesia Católica y Cáritas
pueden ayudar, otros también, pero el Estado quiere ser el
distribuidor, el benefactor a costa. La gerontocracia es soberbia,
siempre lo fue: proyectó su imagen de "solidaria" por todo el mundo y
ante todos los desastres. Pero lo que le quitó a su pueblo para darlo a
otros, no tiene eco.
Ni siquiera pueden admitir la enormidad del desastre, porque estos
viejos cansados son altivos, arrogantes y les importa un bledo eso que
llaman "el pueblo". Tanto le dieron vuelta al concepto que se les
borraron todas las caras y los cuerpos concretos. El pueblo es sólo una
palabra: ni tiene cara, ni cuerpo, ni dolencias, ni necesidades. Es una
palabrita para movilizar, gritar e ignorar.
Hay quienes han decidido solidarizarse de manera personal: los que
tienen más, dan a los necesitados por los alrededores de sus casas, a
los mendigos que han inundado la capital, puro cristianismo primitivo,
pero el único sendero que "ellos" han dejado libre.
Todo se empantana en las discusiones polÃticas: la derecha del exilio
quiere condicionar, la supuesta izquierda isleña se encierra en su
castillo podrido, las gentes del pueblo se miran unos a otros y
suplican para que, en algún momento, el maná les llegue del cielo. Como
dicen en la Isla: "No es fácil...".
Posted by: RosebudFromCuba
at September 11, 2008 09:46 PM
El exilio no pone condiciones. Apoyamos a las ONGs y pensamos que raul castro debe de acceptar la ayuda humanitaria que ofrecen. Punto.
